El origen de esta danza israelí está relacionado con un relato bíblico. Cuenta la historia que Dios colocó una palmera en el centro del Paraiso y esta danza representa los dos posibles caminos para llegar a “Tzadik Katamar”: el camino del sabio y el camino del loco.
El camino del sabio es simple, avanza decididamente para luego con el cuerpo simular el movimiento de una palmera, con las palmas de las manos abiertas y balanceándonos hacia ambos lados.
El camino del loco es complejo, cruzando los pies y dando un giro, para volcar el torso hacia ambos lados, finalizando con el movimiento de la palmera.
El movimiento de la danza es simbólico: muestra dos voluntades que finalmente encuentran su morada, tras diferente peregrinaje.
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